HISTORIAS QUE TRANSFORMAN: KHATU
Cuando la innovación rescata tradiciones y transforma el futuro
La Paz, Bolivia. Marzo 2026
En un mundo donde el desperdicio de alimentos y recursos continúa creciendo, surgen iniciativas que replantean la forma en la que entendemos el valor y el consumo. Una de estas propuestas es Khatu, una plataforma que esta redefiniendo la economía circular en la región a partir de un enfoque arraigado a la identidad cultural. Detrás de esta innovación se encuentra Ángel Quino, un joven emprendedor boliviano Ingeniero de Software y productor agrícola originario de Challapata, quien integró tecnología con saberes ancestrales como el trueque y el ayni, prácticas tradicionales que hoy cobran una nueva dimensión en un entorno digital.
Khatu permite a las personas intercambiar productos, servicios y conocimientos de manera sencilla convirtiendo lo que antes se consideraba desperdicio en nuevas oportunidades de uso, contribuyendo a reducir residuos y promoviendo una cultura de consumo más consciente y colaborativa.
La trayectoria de Ángel Quino ha sido reconocida en diversos espacios, tanto a nivel nacional como internacional. Ha sido seleccionado entre miles de postulantes de distintos países como parte del Generation Connect Young Leadership Programme (GCYLP) 2025-2026, además de obtener reconocimientos en hackatones, competencias de emprendimiento y eventos de innovación, fue ganador del concursoInnova San Andrés 5.0 , donde su propuesta destacó por su impacto social y ambiental para posteriormente formar parte del proceso de incubación del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE) donde logró fortalecer su modelo de negocio.

Ángel Quino presenta su proyecto Khatu durante la Feria de Startups organizada por la Incubadora de Empresas INNOVA UMSA, realizada en el Instituto de Investigaciones Industriales de la Facultad de Ingeniería de la UMSA, en el marco de su proceso de incubación en el CIDE.
Hoy Khatu ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma con presencia internacional, alcanzando a más de 55.000 usuarios en 11 países, consolidándose como una de las iniciativas bolivianas con mayor proyección en el ámbito de la economía circular.
Su impacto también se refleja en el ámbito social. La incorporación de mujeres recicladoras del municipio de El Alto a la plataforma ha permitido generar conexiones directas con la población para la gestión de materiales reciclables, mejorando sus condiciones de trabajo y fortaleciendo su rol dentro de la economía urbana.
Desde el Hub de Innovación INGNOVATEC, destacamos este caso como un ejemplo del potencial que emerge cuando el talento joven se articula con espacios de formación, mentoría e incubación, como lo son INNOVA SAN ANDRÉS y el CIDE.
Khatu no solo es una plataforma digital, es una muestra de que el futuro de la innovación en Bolivia puede construirse integrando tradición, tecnología y compromiso social.
En sus propias palabras: una breve conversación con Ángel Quino
En sus propias palabras: una breve conversación con Ángel Quino Para conocer más sobre la visión, los aprendizajes y los desafíos detrás de este emprendimiento, conversamos con su creador.
¿Cómo nace la idea de Khatu y qué te motivó a rescatar el trueque como base de tu propuesta?
Nace del problema del desperdicio, de la contaminación. Yo vengo de la comunidad de Challapata, en el lago Titicaca, y al llegar a la ciudad he visto mucho el tema de que la gente envía a la basura cosas que están en muy buen estado.
Este problema de desperdiciar cosas que aún tienen vida útil hizo nacer esta solución basada en el trueque, porque en mi comunidad es bastante normal, como en varias comunidades del altiplano, del oriente, de los valles, en todo el país, básicamente.
¿Cuál crees que es el mayor error que cometemos como sociedad frente al desperdicio y cómo Khatu propone cambiar esa lógica?
Me parece que no tomamos conciencia de todo lo que está detrás. Algo que vemos tan sencillo como cambiar de jean cada mes o cada dos meses. No tomamos en cuenta la cantidad gigante de recursos que implica, solamente hablando de textiles.
Por ejemplo, un jean consume hasta tres mil ochocientos litros de agua. Y para nosotros es solo “me compro otro y ya está”. Lo mismo pasa con los electrónicos, que requieren minería intensiva. Es algo que tanto protestamos, pero que también, sin darnos cuenta, fomentamos al tener este nivel de consumo tan descuidado. .
¿Qué significó para ti haber sido ganador de INNOVA San Andrés 5.0 y cómo influyó el proceso de incubación del CIDE en el crecimiento de Khatu?
Ha sido, para mí, un punto de inflexión. Si bien he participado en varios cursos y programas, como los de CAINCO, no tienen este nivel de calidad y de conexión que tiene INNOVA San Andrés.
El acompañamiento de los mentores, por ejemplo, el tener como mentor a Antonio Riveros, presidente de Startups Bolivia, además del apoyo del ingeniero Jorge Velasco y todo el equipo de INNOVA, ha sido algo que no he encontrado en otros programas a nivel Bolivia. Es muy especial para mí.
Más allá de la tecnología, ¿qué historia o experiencia con usuarios de Khatu te ha marcado más?
Si bien trabajo mucho en el entorno digital, donde tenemos más de setenta mil usuarios, no estoy desconectado de lo presencial. Para incentivar la aceptación del trueque, realizo series de trueque, que son eventos gratuitos donde las personas se reúnen y pueden experimentarlo en vivo.
Ahí es donde tengo un contacto más cercano: me comentan qué cosas fallan en la aplicación, qué se puede mejorar, y también sobre la dinámica del trueque en su día a día.
Hay historias muy bonitas. Personas mayores para quienes esto representa un alivio económico, y también niños a quienes les fascina la aplicación. Recuerdo un niño que me dijo: “¿Vos has hecho la aplicación? ¿Cómo funciona?”. Para mí fue algo muy especial, no me lo imaginaba. Fue un momento muy bonito.
¿Qué le dirías a jóvenes que tienen una idea, pero aún no se animan a dar el primer paso?
Hay que arriesgarse. Naturalmente es muy difícil, y yo no soy de decir “el que quiere puede”, porque no es cierto. Influyen mucho las condiciones sociales y económicas.
En mi caso, desarrollé esta plataforma cuando trabajaba como albañil. En la madrugada hacía un poco de código, y mientras trabajaba cargando arena o piedra, seguía pensando en la idea.
Aun así, tenía el privilegio de haber accedido a educación universitaria, aunque la dejé en ese momento. Sé que hay personas que ni siquiera tienen eso.
Pero vale la pena intentarlo, a pesar de las condiciones adversas. Intentar, tratar de ayudar, porque en el proceso se aprende mucho.
Redacción: Ayvin L. Quiquijana Calle
Equipo Hub de Innovación INGNOVATEC
